12 de Abril de 2021 Director Antonio Martin Beaumont

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Son muchos los casos de animales abandonados a su suerte

Cuando la muerte es un negocio pagado con tus impuestos

Hemos conocido un suceso que a las personas que convivimos con otros animales nos ha partido el alma.

| Raquel Aguilar * Edición Valencia

Hace poco más de una semana una perra se perdió en un municipio de la provincia de Valencia. Una vecina que la encontró llamó al ayuntamiento para informar del hallazgo del animal. Lo que esta persona no sabía, del mismo modo que mucha gente lo desconoce, es que en su municipio (y posiblemente en el tuyo también, así que te invito a informarte) los animales perdidos y abandonados terminan en una perrera. Y fue precisamente una perrera la que recogió al animal.

 

La familia de la perra pasó el fin de semana desesperada, buscándola sin éxito. El lunes contactó con la perrera. Les indicaron que no tenían constancia de que hubiesen recogido a ningún animal con esas características.

 

Sin embargo, el tesón de esta familia buscando a su perra obtuvo resultado, aunque con un desenlace inesperado. Una semana después, les informan de que la perra murió de ¿muerte natural? el mismo día que la recogieron, cuando estaba bajo el “cuidado” de esa perrera, esa a la que habían llamado hacía días y decía no tener constancia de haber recogido a un animal con esas características.

 

¿Imaginas que se pierde tu perro, o tu gato, alguien a quien consideras de tu familia, lo buscas de forma incansable, pones carteles, lo anuncias en redes sociales, realizas batidas por tu entorno, y haces numerosas llamadas, una de ellas a la empresa que se llevó a tu perra, sin que lo sepas todavía, y no te informa de que la tiene y que además está muerta y pasada casi una semana descubres, casualmente, que murió a las horas de ser recogida, porque la vecina que informó de su pérdida ve los carteles con que has inundado las calles, contacta contigo y te cuenta qué pasó y quién se llevó a tu perra?

 

La verdad es que no se me ocurren términos para cualificar esta situación...

 

Y hay que tener en cuenta que este caso ha salido a la luz porque esta familia ha removido cielo y tierra, consiguiendo finalmente localizar a su perra.

Esto nos puede permitir hacernos una idea de la cantidad de animales que, sin tener a nadie que los busque, desaparecen a manos de empresas como esta, sin que quede constancia de ello.

 

Porque que nadie se equivoque, las perreras son empresas.

No son entidades sin ánimo de lucro, no son refugios, ni protectoras, ni ONG’s.

Da lo mismo que se maquillen con el amable nombre de “centro de acogida” o “centro de adopciones”.

Son empresas. Y como tales, su objetivo es obtener el máximo beneficio.

Y este hecho no debería ser criticable si no fuese porque este modelo de negocio, carente de ética, se lucra con el sufrimiento y la muerte de los animales.

 

Y si estos negocios hacen caja y trabajan con esta opacidad, es porque nuestras administraciones les ponen la alfombra roja para que lo hagan.

A nivel autonómico, permitiendo el abandono de animales y su ejecución si no son adoptados en unos días. La carencia de inspecciones continuadas a estas “máquinas” de eliminar perros y gatos, la falta de apoyo a las entidades de protección animal y la carencia de recursos destinados a que se respete y dignifique la vida de los animales son un cóctel perfecto para que estas empresas proliferen y se sientan cómodas haciendo lo que hacen.

A nivel municipal, por no contar con instalaciones propias que permitan a organizaciones que se preocupan de verdad por los animales hacerse cargo de aquellos que han sido abandonados o se pierden, por contratar a empresas que se llenan los bolsillos retirando la “basura” de las calles (ya sabemos que lo que no se ve, no existe), y por dejarles campar a sus anchas, sin ningún tipo de control y seguimiento, mostrando un total y absoluto desprecio hacia esos animales, ya maltratados por el hecho de ser abandonados, y que terminan hacinados en recintos mientras el cronómetro avanza en su cuenta atrás hasta la hora de su ejecución.

 

Espero que este suceso tan terrible, y con el que seguro muchas familias han empatizado, sirva para que la ciudadanía sepa dónde van la mayoría de los animales que se pierden y abandonan en nuestros pueblos y ciudades, que conozca que con sus impuestos, están ejecutando a animales como sus perros y sus gatos y que exijan a sus ayuntamientos un trato ético hacia los animales, de los que son responsables, y que no los abandonen a suerte, dejándolos en manos de empresas sobre las que no ejercen ningún tipo de control y cuyo lucro se basa en “hacer desaparecer” a los animales perdidos y abandonados.

 *Coordinadora PACMA provincia de Valencia.